Mar azul embriagador, por Marta Martínez, 2º F











Mar azul embriagador
Acude a mí como alma que lleva el diablo
Remoja mi piel con tus aguas
Tú mar, arrástrame hasta tus entrañas
Amárrame y no me dejes escapar
Avanza hasta mí, no me dejes ir
Tómame y llévame a tu fondo marino
Rozando permanentemente mi piel
Aguas cálidas, aguas saladas, quiero veros
Mar diverso, dame tu acuático corazón.

MARTA MARTÍNEZ GARCÍA,  2º F

Primavera vieja


Ahora, al poniente morado de la tarde,
En flor ya los magnolios mojados de rocío,
Pasar aquellas calles, mientras crece
La luna por el aire, será soñar despierto.

El cielo con su queja harán más vasto
Bandos de golondrinas: el agua en una fuente
Librará puramente la honda voz de la tierra;
Luego el cielo y la tierra quedarán silenciosos.

En el rincón de algún compás, a solas
Con la frente en la mano, un fantasma
Que vuelve, ¿llorarías pensando
Cuán bella fue la vida y cuán inútil?


POESIA DE MUJERES


 Soy un alma desnuda en estos versos,
Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,
Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta
Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,
Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla
Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera
Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve
En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas
A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia
De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega
Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,
Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Alfonsina Storni 





Mercedes Sosa, Alfonsina y el mar.





Invitación feminista
Yo,
mujer de la luna,
te convoco a besarme.
Te convoco a los cráteres
de mi geografía.
Ven.
Despójame de temores.
Apacienta rebaños
en mis colinas.
Yo,
mujer de la tierra
te convoco a un amor de signo nuevo,
un amor vegetal de mil semillas,
alto, sólido, tronco de los árboles.
Ven.
Despertemos del barro.
Te invito al aire de mis nuevas alas.
Yo,
mujer vientre de sol,
te convoco a la luz,
a juntarte conmigo al medio día.
Ninguna sombra entre nosotros medie.
Ven.
Álzate conmigo hasta el cenit.
Mírame desde la misma altura.

Juntos apaciguaremos la muerte.
Juntos enterneceremos las piedras.
Juntos abriremos el mar.
Nos tomaremos la Tierra Prometida.
Incendiaremos el rostro de los siglos.

Gioconda Belli
 



Y Dios me hizo mujer

Y Dios me hizo mujer,

de pelo largo,

ojos,

nariz y boca de mujer.

Con curvas

y pliegues

y suaves hondonadas

y me cavó por dentro,

me hizo un taller de seres humanos.

Tejió delicadamente mis nervios

y balanceó con cuidado

el número de mis hormonas.

Compuso mi sangre

y me inyectó con ella

para que irrigara

todo mi cuerpo;

nacieron así las ideas,

los sueños,

el instinto.

Todo lo que creó suavemente

a martillazos de soplidos

y taladrazos de amor,

las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días

por las que me levanto orgullosa

todas las mañanas

y bendigo mi sexo.


Gioconda Belli

Ella, Vicente Huidobro

Ella




Ella daba dos pasos hacia delante
Daba dos pasos hacia atrás 
El primer paso decía buenos días señor 
El segundo paso decía buenos días señora 
Y los otros decían cómo está la familia 
Hoy es un día hermoso como una paloma en el cielo 
Ella llevaba una camisa ardiente
Ella tenía ojos de adormecedora de mares 
Ella había escondido un sueño en un armario oscuro 
Ella había encontrado un muerto en medio de su cabeza 
Cuando ella llegaba dejaba una parte más hermosa muy lejos
Cuando ella se iba algo se formaba en el horizonte para esperarla 
Sus miradas estaban heridas y sangraban sobre la colina
Tenía los senos abiertos y cantaba las tinieblas de su edad 
Era hermosa como un cielo bajo una paloma 
Tenía una boca de acero
Y una bandera mortal dibujada entre los labios 
Reía como el mar que siente carbones en su vientre 
Como el mar cuando la luna se mira ahogarse 
Como el mar que ha mordido todas las playas 
El mar que desborda y cae en el vacío en los tiempos de abundancia 
Cuando las estrellas arrullan sobre nuestras cabezas 
Antes que el viento norte abra sus ojos 
Era hermosa en sus horizontes de huesos 
Con su camisa ardiente y sus miradas de árbol fatigado 
Como el cielo a caballo sobre las palomas 

Vicente Huidobro, Ver y palpar, 1941.

Letrilla de la virgen María esperando la Navidad, Gerardo Diego



Cuando venga, ay, yo no sé
con qué le envolveré yo,
con qué.

 Ay, dímelo tú, la luna,
cuando en tus brazos de hechizo
tomas al roble macizo
y le acunas en tu cuna.
Dímelo, que no lo sé,
con qué le tocaré yo,
con qué.

 Ay, dímelo tú, la brisa 
que con tus besos tan leves 
la hoja más alta remueves, 
peinas la pluma más lisa. 
Dímelo y no lo diré 
con qué le besaré yo, 
con qué. 

 Y ahora que me acordaba, 
Ángel del Señor, de ti, 
dímelo, pues recibí 
tu mensaje: «he aquí la esclava». 
Sí, dímelo, por tu fe, 
con qué le abrazaré yo, 
con qué. 

 O dímelo tú, si no, 
si es que lo sabes, José, 
y yo te obedeceré, 
que soy una niña yo, 
con qué manos le tendré 
que no se me rompa, no, 
con qué.

Gerardo Diego

A molts llocs d'aquets món, d'Agustí Bartra




A MOLTS LLOCS D'AQUEST MÓN ...
A molts llocs d'aquest món hi ha grans espais de blat madur
amb cels on les cançons tenen un joiós vol segur.
A molts llocs d'aquest món el dia cau com una poma
- que l'arbre de la nit ha madurat - de llum i aroma.
A molts llocs d'aquest món hi ha torres negres d'anys i pluja
amb campanes immòbils que escolten tota veu que puja.
A molts llocs d'aquest món l'amor triomfa amb ses corones,
i els mars alcen, tranquils, la joia blanca de ses ones.
A molts llocs d'aquest món les hores van trenant sa dansa
de tombes i bressols amb peu lleuger que mai no es cansa.
A molts llocs d'aquest món, blat, cançons, fulles i campanes,
amor, bressols i tombes ... Oh cor feixuc, què més demanes?


Agustí Bartra

Obra poètica de l'autor:


Biblioteca virtual Miguel de Cervantes

Biblioteca de l'exili

Web oficial: bartramuria.cat

Libre te quiero, de Agustín García Calvo

El diumenge es commemora  el Dia Internacional contra la Violència de Gènere, y amb aquest motiu volem dedicar el nostre Divendres Poètic a totes les dones. 

www.nicolettaceccoli.com


Libre te quiero



Libre te quiero, 
como arroyo que brinca
de peña en peña.

Pero no mía.

Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.

Pero no mía. 

Buena te quiero, 
como pan que no sabe 
su masa buena. 

Pero no mía. 

Alta te quiero, 
como chopo que en el cielo 
se despereza. 

Pero no mía. 

Blanca te quiero, 
como flor de azahares 
sobre la tierra. 

Pero no mía. 

Pero no mía 
ni de Dios ni de nadie 
ni tuya siquiera. 


Agustín García Calvo, en Canciones y Soliloquios, 1976.